2.9.14

El caso de las famosas desnudas y lo que debes aprender de ello.

  Hace unos días aparecían en internet cientos de fotografías privadas de varias famosas, actrices y cantantes estadounidenses muy de moda entre el público más joven, como Jennifer Lawrence (Los Juegos del Hambre) o Kaley Cuoco (The Big Bang Theory) por poner un ejemplo y situar que público las conoce en su mayoría. Fueron subidas a un foro americano llamado "4chan" que es de donde sale la mayoría de la basura que tus hijos no deberían ver cuando se sientan delante del ordenador, y en unos minutos Twitter lo hacía famoso mundialmente con el topic #celebgate.

  En un principio se habló de un fallo en iCloud (sistema de almacenamiento remoto, que entre otros servicios permite guardar una copia de la foto que tomas con tu móvil de modo instantáneo, la famosa "nube", seguro que has oído hablar antes de eso), pero después se supo que entre las fotos también hay archivos winmedia (windows) u otras imágenes realizadas con teléfonos Android, por lo que aún no se sabe muy bien de dónde ha salido todo esto. Para echar más leña al fuego, algunas de las famosas aseguran que muchas de esas fotos fueron borradas hace años de sus teléfonos y que no entienden como han salido ahora a la luz. 

  Ahora que te has situado viene lo serio: en un caso similar hace unos años un usuario consiguió las claves de Scarlett Johansson, subió fotos comprometidas a la web y hoy cumple una condena de 10 años de prisión. Pero lo sorprendente del caso es que no consiguió las claves como un hacker sacado de una película, sino simplemente mandando unos correos falsos indicando que tenía que actualizar su contraseña y ya está (como esos correos de "vuestro" banco, que debéis ignorar, que os piden meter la clave por seguridad con una pagina idéntica a la real). En el caso de las famosas también se especula con un trabajador de Apple que ha tenido acceso a las cuentas y ha estado almacenando durante años esas fotos que aparecían y desaparecían de estas chicas. Y agárrese, aquí viene lo increíble: detrás de esos correos, esos servicios en la nube y esas webs hay ¡PERSONAS!. Algunas con mentes muy retorcidas.

  En España la pena por difundir imágenes sin permiso de terceras personas está entre uno y tres años de cárcel, si es una imagen de un menor, haciendo lo que sea, se te puede caer el pelo, por eso los hijos de los famosos salen en las revistas con la cara difuminada aunque estén en brazos de sus progenitores. Sin embargo, estoy seguro que entre tus contactos hay algún conocido que tiene una foto de su hija o de su nieto como imagen del Whatsapp. Sin duda lo han puesto ahí producto del amor que sienten y porque están muy orgullosos, pero cada vez que dan el teléfono en un curriculum o venden un articulo en "Milanuncios", esa foto va dando tumbos por ahí. Cualquiera que tenga tu teléfono sabe tu estado y tiene una imagen tuya, o de tu pequeño. En este caso no digo que Telegram o Line sean la panacea, pero al menos para acceder a ti lo hacen por otro camino y pidiendo permiso como primer paso. Además Whatsapp pertenece a Facebook, y ya sabes lo que a esta gente le importa tu privacidad. Ya me entiendes.

  Actualmente en los colegios e institutos hay muchos teléfonos y cámaras dando vueltas,  además muchos de sus alumnos acceden a una u otra red social (a pesar de que en España la edad mínima son los 14 años), y es que Whatsapp o Instagram también son redes sociales, aunque no las veas como tal. 
A veces controlar que un alumno fotografíe a su profesor cuando se da la vuelta es más o menos fácil de detectar, pero cuando cuela el móvil por debajo de la puerta del baño y lo sube a Snapchat (red social de intercambio de vídeos que se borran una vez se han visto) es más complicado y el rumor de que esta ahí delante corre más que tú.

 Termino. Con este tostón no pretendo que te alarmes, que le quites la conexión a internet a tus alumnos en clase, escondas la cámara de fotos a tu hija o te sientes junto a tu hijo mientras mira Youtube. Piensa que si a estas famosas, con sus representantes que cuidan de su imagen al milímetro y su personal encargado exclusivamente de sus redes sociales les ha pasado esto, imagina lo que puede pasarnos a cualquiera de nosotros y nuestros pequeños. 
- A menudo no es solo fallo de ellos, sino tuyo. Asúmelo y ten cuidado con la información de tu familia o de tu clase: cuando públicas algo de ellos, llevas el ordenador a arreglar o si pierdes el móvil (¡horror!), te expones. Hay muchas formas de que tu privacidad se quede tras la puerta, aprende a llevarlo a cabo.
- Informa de lo que está bien y de lo que está mal, cuándo se deben hacer fotos y a quién, con quién deben hablar y compartir cosas, etc. Si eres padre o madre y quieres regalarle un móvil a tu pequeño para sentirte más seguro, vale, pero de verdad que no necesitan el modelo más potente, ni siquiera con cámara o pantalla táctil, con uno básico basta.
- Háblales de que esa persona que hoy puede ser el "amor de su vida", mañana puede hacer con sus fotos algo muy malo, y nadie que nos quiere nos debe forzar a hacer algo que nos haga sentir incómodos.

  Simplemente E-D-U-C-A, sé que a veces no es fácil y está muy manido el término, pero persevera y aunque creas que no sabes mucho de tecnología, sí que sabes mucho de la vida ahí fuera, aconseja e informa. Si eres mayor de edad, haz lo que te de la gana siendo responsable, pero con la información de los más pequeños no te la juegues. 

13.5.14

Mamá, quiero hacerme un tuenti.

Las redes sociales, ese mundo en el que todos nos encontramos de alguna u otra forma y que ha pasado a formar parte de nuestras vidas de un modo intenso en los últimos años. Sin embargo, cuando los más jóvenes nos piden permiso (el que lo hace) para formar parte, nos hace pensar en asuntos turbios y descontrol de su privacidad.

Para empezar el tema por los cimientos, hablemos de leyes. En España la edad para que una empresa pueda almacenar datos, sin el permiso de sus padres o tutores, es de 14 años, esto es así según la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos):

“Artículo 13. Consentimiento para el tratamiento de datos de menores de edad.
1. Podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores."
Aun así, obviamente las redes sociales no son un muro infranqueable y en cierto modo todas cometen una ilegalidad, ya que ninguna exige un certificado de los tutores o padres para permitir el acceso y lo más que tienen es un control de edad que simplemente añadiendo un par de años más nos dejará acceder. A esto se suma, que el control de edad no es el mismo en todos los países, y por ejemplo en Estados Unidos la edad para acceder a Facebook es de 12 años, y es que no todas las redes sociales "generales" son iguales, y varían de un país a otro saltándose a la torera leyes de ámbito nacional, cosa que debemos tener en cuenta.

Una vez visto el tema escabroso de la burocracia, que los más jóvenes ni tendrán en cuenta, pasemos al asunto en cuestión: ¿debería dejar que mi hijo se abra una cuenta en Facebook/Twitter/Instagram, etc?. La respuesta está obviamente en cada una de las situaciones y nosotros como padres, tutores o profesores debemos aconsejar según sea el caso, en algunos retrasar la entrada, en otros supervisar su uso y en todos EDUCAR.

El discursito de la privacidad está muy bien, y podremos explicar 100 veces "vas al candado de la derecha, y haces click aquí y aquí...", pero eso ya no vale, aunque en un primer momento nos parezca que funcione.

Debemos explicar que subir una foto a Facebook de un compañero en un baño está mal y que nos puede caer una multa muy gorda si lo haces o te lo hacen, o que si publicas cierto comentario en Twitter lo puede leer todo el mundo y no solo tu amigo del instituto, y es importante aconsejarles que esa foto de una borrachera con los colegas puede ser graciosa cuando tienes 17 años (aunque sea ilegal) pero que a lo mejor cuando tengas 21 puede impedir que te contraten en una empresa, y además aunque lo borremos, Facebook (por ser la más grande hoy día, no por ser la única que lo hace) lo almacena todo y quién sabe cuándo y por qué razón podría sacar algo de su base de datos y darnos un disgusto de algo que teníamos olvidado. 

Tenemos que hablar de privacidad como algo que les pertenece y no como algo técnico que tienen que aprender, y por lo tanto, la máxima es: que piensen antes de escribir.

Una vez leí que el próximo presidente sería aquel que tuviese el muro de Facebook más limpio, el que hubiese sido capaz de mantener el pico cerrado más tiempo en Twitter y el que menos fotos de comida hubiese subido a Instagram. Y de esto último ya quedan cada vez menos.


27.4.14

El control parental en Mac Os

  No debemos caer en la idea de que por limitar el uso del ordenador somos unos padres "corta rollos" o unos profesores autoritarios. Internet es muy amplio y hay cosas que los más pequeños no deben ver (incluso algunas que ni los adultos deberían hacerlo...) y a mis clases han llegado alumnos que se dormían a primera hora porque cuando sus padres se iban a la cama ellos veían películas en el portátil hasta altas horas de la madrugada. Las nuevas tecnologías son tan atractivas que los mas jóvenes pueden perder el control de su uso correcto.

Para ello el control parental es una herramienta muy útil a la hora de configurar un ordenador para que los más pequeños puedan usarlo sin riesgo a lo que puedan encontrar en la red. En esta primera guía veremos cómo usar esta opción en el sistema operativo de Apple y más adelante en Windows, así como en los buscadores más usados como Google o Bing que tambien ofrecen esta opción.

Además de esa opción podemos encontrar muchas otras igualmente útiles como por ejemplo: el tiempo de uso de un ordenador, el control de la impresora, desconexión de la cámara web, etc.

Veamos cómo se configura correctamente:

Desde el panel de preferencias de Mac Os, pulsamos en el icono amarillo de controles parentales y ahí nos dará la opción de crear una cuenta nueva en caso de que solo tengamos una en nuestro ordenador.


Básicamente la idea es la de crear una cuenta nueva pero limitada en uso. De este modo, al encender el ordenador, se nos mostrarán las cuentas de usuario desde las que podemos arrancar.


Una vez introducidos los datos y una contraseña con la que podemos hacer cambios o borrar la cuenta si así lo deseamos más adelante, se nos abre el menú con las distintas opciones. En la primera pestaña encontramos el control de aplicaciones que se pueden usar, como juegos, Google Earth o incluso una limitación de la App Store con la que los niños podrían comprar aplicaciones y darnos una sorpresa a fin de mes si es que lo tuviésemos configurado para compras directas sin necesidad de contraseña. 


En la siguiente pestaña esta el uso, que los más pequeños sobre todo, pueden hacer de internet. Aquí podemos limitar las webs que pueden visitar exclusivamente o filtrar su contenido por rango de edad, siguiendo los parámetros de buscadores. En mis clases he visto como los niños saben rodear esta seguridad, por ello aconsejo el uso de programas de control más eficientes, pero bueno como primera medida no esta mal la que propone Apple.


La siguiente de las pestañas hace referencia a las personas con las que nuestro hijo o alumno podrá comunicarse. De este modo restringimos el uso de mail para mandar o recibir correos a según quién o limitar el uso de Game Center (una red social para comparar puntuaciones o ver si están jugando en ese momento para  juegos comprados en la app Store o en la Itunes Store). 


La penúltima opción es muy clara y nos ofrece la posibilidad de limitar el uso de la computadora en cuanto a tiempo, seleccionando días u horas de uso.


En la última pestaña encontramos otras opciones, como desactivar la webcam ante mirones indiscretos, uso de impresora o la ocultación de palabrotas del diccionario. Una vez elegidas las opciones, cerraremos el candado de la esquina inferior izquierda para impedir nuevos cambios. 





Ahora ya podemos reiniciar nuestro ordenador y cuando arranque nos permitirá elegir con que cuenta acceder. Obviamente nuestra cuenta (como administrador) deberá tener contraseña para que los más pequeños no puedan entrar, sino todo lo anterior no vale para nada, y ellos solo puedan usar su cuenta específica. 






Con esto podemos estar un poco más seguros cuando ellos están delante del ordenador, aunque pronto nos daremos cuenta de lo rápido que aprenden a rodear estas limitaciones, por ello, como siempre es mejor educar y enseñar que limitar y restringir.


8.4.14

¿Debería comprar un ordenador a mi hijo?

Todavía hay padres o educadores reticentes al cambio, y que ven como algo nocivo comprar un ordenador a un niño, y después ven normal sentar al niño tres o cuatro horas delante de la tele o llevar una consola portátil al restaurante para que el niño les deje tranquilos mientras cenan.

Desde mi punto de vista como profesor la respuesta es clara, SÍ, compré a su hijo un ordenador no importa cual sea su edad, y haga usted que los más pequeños le den un buen uso como a cualquier herramienta cotidiana.

Diversos estudios avalan esta idea y en métodos pedagógicos tan conocidos como Montessori donde cada niño debe buscar sus propias respuestas el uso de internet es algo fundamental, y las nuevas vías de comunicación una herramienta indispensable para aprender entre todos.

Como todo, siempre hay razones a favor y mitos en contra, que trataremos de derribar:

En contra:

- "Puede crear aislamiento". Como podría hacerlo una consola, la televisión o incluso un buen libro, nosotros como educadores debemos de controlar el buen uso del ordenador, el tiempo invertido y contrarrestar esta nueva actividad con otras que la complemente como deportes en grupo, juegos con otros niños, etc. Por otro lado, en el caso de los más mayores, el quedarse rezagado en el uso de redes sociales, webs de su centro educativo y otros, pueden hacer justo lo contrario, y conseguir que se sienta más solo aún.
- "Demasiada estimulación". Justo lo que su hijo necesita, que se estimule su cerebro: sonidos, imágenes, rompecabezas, buscar una respuesta en una enciclopedia en linea, todo esta ahí. Pero de todo tipo no lo olvide: que sienta la arena en sus pies, el abrazo de un amigo, aprender a lanzar una canica...el cerebro de todos nosotros necesita estimulo, constantemente.
- "Sedentarismo". Volvemos al principio: eduque en su buen uso. Limite su tiempo en el caso de los más pequeños y aconseje en el de los más mayores, ofrezca alternativas de ocio una vez terminado el trabajo con el ordenador, complemente las actividades de su hijo con otras en las que el ejercicio físico sea lo primordial.

A favor:

-  Habilidades motrices finas. Habilidades fundamentales como apretar un tornillo con los dedos, anudar el calzado o tocar un piano: el pulsar un teclado, usar el ratón o manejar una pantalla táctil, mejoran el uso de la coordinación ojo-mano, del mismo modo que antes se conseguía con horas de colorear o de montar objetos con piezas de madera.
- Busqueda de respuesta por uno mismo.  En la educación, y como algo que todos hemos experimentado alguna vez hay una máxima: lo que aprendes por tí mismo, no lo olvidarás nunca. Frente a la memorización de datos, una computadora se nos abre como una ventana infinita a la experimentación, a la búsqueda, a comprobar como alguien en el otro extremo del mundo ha dado con una respuesta...Como profesores o padres, no debemos cerrarla sino.

No tenga miedo, si no sabe manejar un ordenador tiene una oportunidad única de aprender junto a su hijo o alumno, pero no se cierre a comprar un ordenador para su clase, o su casa. El tiempo le dará la razón.

1.4.14

Nativos digitales.

Hace tiempo que los niños nos han adelantado en la carrera digital, eso es indudable. Son nativos digitales como se les conoce habitualmente.

Los más jóvenes han crecido al cobijo de internet, han oído a sus hermanos o padres hablar de whatsapp, han visto vídeos en Youtube como si fuese otro canal más
de televisión, o han observado a su profesor escribiendo en la pizarra digital como algo naturalmente cotidiano. Para ellos, esto siempre fue así.

A nosotros ver a un niño de uno o dos años desbloqueando un teléfono es algo que nos sigue sorprendiendo, y no podemos cuanto menos calificar a la criatura de superdotado por algo que ellos han visto hacer cientos de veces a quienes le rodean.

No son ellos los que van demasiado deprisa, somos nosotros, los que sino nos subimos a este tren nos quedaremos rezagados.

Sin embargo, los más pequeños siguen necesitando de nosotros, para recorrer este nuevo camino que no esta exento de peligros, y aunque a nosotros mismos nos resulte desconocido no debemos tenerle miedo de abrazar a la tecnología y avanzar en un futuro que no se entiende sin ella.

Con este proposito nace esta web, para que sigas enganchado al tren y guíes a los más pequeños durante el trayecto.

Bienvenido.